¿Cómo identificar si soy intolerante a la lactosa?
¿A qué se debe la intolerancia a la lactosa?
La intolerancia a la lactosa se debe a un déficit de la enzima lactasa en el intestino, que es necesaria para procesar el azúcar de la leche (lactosa) y de sus derivados. Algunas personas, cuando tienen los síntomas, piensan que algo que comieron “les cayó mal” y desconocen su condición.
Deficiencia de Lactasa
La deficiencia de lactasa puede ser congénita, primaria o secundaria. La deficiencia congénita de lactasa se caracteriza por la ausencia total o la reducción importante de la enzima desde el nacimiento y que permanecerá a lo largo de toda la vida. La deficiencia primaria de lactasa, también llamada no persistencia de lactasa es la más común de los tres tipos y aparece a los pocos años del nacimiento, por lo que se la denomina la hipolactasia del adulto. Y la deficiencia secundaria de lactasa aparece en diferentes situaciones que afectan a la mucosa intestinal en individuos cuya actividad enzimática es normalmente activa.1
Cuando la actividad digestiva que procesa la lactosa es inadecuada, la misma llega al colon donde es fermentada por la flora intestinal y se producen ácidos grasos de cadena corta y gas, que son los responsables de los síntomas del paciente, como: hinchazón abdominal y gases, dolor abdominal, náuseas y diarrea.2
En las personas que tienen lactasa no persistente, el intestino delgado produce menos lactasa después de la infancia. Las concentraciones de lactasa disminuyen con la edad. Es posible que los síntomas de intolerancia a la lactosa no comiencen hasta más tarde en la infancia, en la adolescencia o a principios de la edad adulta, lo que conlleva a que el paciente siempre presente intolerancia a la lactosa y necesite una enzima que le permite digerir apropiadamente la lactasa cada vez que consuma lácteos. La lactasa no persistente es la causa más común de concentraciones bajas de lactasa.3
La intolerancia secundaria a la lactosa no es de origen genético, puede deberse a una infección intestinal con lesión transitoria de las vellosidades intestinales, a ciertos medicamentos que alteran la mucosa intestinal, e incluso, a enfermedades como la enfermedad celíaca no tratada y la enfermedad de Crohn. En estos casos, la intolerancia desaparece cuando se resuelve la causa.
Diagnóstico y tratamiento
Entre las pruebas que el médico te puede indicar están: el test de intolerancia a alimentos, el estudio de hidrógeno en aliento, examen de sangre, examen del pH de las heces y biopsia del intestino delgado.
El test de intolerancia a alimentos consiste en dejar de consumir leche y derivados por alrededor de una semana y, después de este lapso, si no se observan síntomas, se debe beber un poco de leche y estar atento por si se presentan síntomas de intolerancia.
El estudio de hidrógeno en el aliento es la técnica más usada. Mide, en intervalos regulares, la cantidad de hidrógeno en el aliento, después de beber un líquido que contiene altos niveles de lactosa. Exhalar demasiado hidrógeno indica que no estás digiriendo y absorbiendo completamente la lactosa.
La prueba de tolerancia a la lactosa se realiza a partir de un análisis de sangre, dos horas después de beber un líquido que contiene altos niveles de lactosa. Se mide la cantidad de glucosa en el torrente sanguíneo. Si el nivel de glucosa no se eleva, significa que el cuerpo no digiere ni absorbe adecuadamente la bebida con lactosa.4
En la prueba del pH de las heces, si la absorción de lactosa es defectuosa, aumenta el ácido láctico en las heces, presentando éstas un pH ácido. Otra prueba es la biopsia del intestino delgado, mediante endoscopia y estudio de la actividad de la lactasa.5
Si tu médico confirma que eres intolerante a la lactosa, pídele que te recomiende una dosis de lactasa para cuando vas a consumir lácteos. De esta manera, podrás disfrutar alimentos preparados con leche sin padecer los molestos síntomas. De esta manera podrás continuar disfrutando del delicioso sabor de las comidas que llevan lácteos y aprovechar los enormes beneficios de estos productos para tu salud.
Referencias:
- I. Labayen, JA. Martínez. Bacterias probióticas y deficiencia de lactasa. Gastroenterología y Hepatología. Vol. 26. Núm. S1. páginas 64-72 (febrero 2003). https://www.elsevier.es/es-revista-gastroenterologia-hepatologia-14-articulo-bacterias-probioticas-deficiencia-lactasa-13043247
- B.J. Gómez-Rodríguez Intolerancia a la lactosa. Revista Andaluza de Patología Digestiva – RAPD ONLINE VOL. 42. Nº5 septiembre-octubre 2019.
- Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos. Síntomas y causas de la intolerancia a la lactosa. https://www.niddk.nih.gov/health-information/informacion-de-la-salud/enfermedades-digestivas/intolerancia-lactosa/sintomas-causas
- Clínica Mayo. Intolerancia a la lactosa https://www.mayoclinic.org/es-es/diseases-conditions/lactose-intolerance/diagnosis-treatment/drc-20374238
- Josep Gaspá, Nilo Lambruschini. Diagnóstico de la intolerancia a la lactosa. Prueba del hidrógeno espirado. Anales de Pediatría Continuada Vol. 8. Núm. 2. páginas 81-83 (marzo-abril 2010). https://www.elsevier.es/es-revista-anales-pediatria-continuada-51-articulo-diagnostico-intolerancia-lactosa-prueba-del-S1696281810700147
- I. Labayen, JA. Martínez. Bacterias probióticas y deficiencia de lactasa. Gastroenterología y Hepatología. Vol. 26. Núm. S1. páginas 64-72 (febrero 2003). https://www.elsevier.es/es-revista-gastroenterologia-hepatologia-14-articulo-bacterias-probioticas-deficiencia-lactasa-13043247